Cuéntase que cuando Hermes, dios de la sabiduría y padre de la filosofía hermética, aquélla que sólo se da a conocer a los elegidos, hirió a su amigo Crocos, hizo que la sangre que manaba de su cabeza, al tocar la tierra, se convirtiera en azafrán.
Azafranes Sabater, desde 1945 dándole sabor a la vida
